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El temor de los deudos es que la tragedia sea reducida a un expediente administrativamente concluido 

Por Miguel Ángel Arritola 

Fotos Miguel Ángel Arritola 

 

Después de una década y media del atentado que cobró la vida de 52 personas (más dos bebés no nacidos), los familiares de las víctimas realizaron una ceremonia religiosa en el Memorial instalado frente a las antiguas instalaciones del Casino Royale.

El acto, marcado por la solemnidad y el recuerdo, sirvió también como plataforma para denunciar que, tras 15 años, la justicia sigue siendo una deuda pendiente del Estado mexicano.

Samara Pérez, vocera de las familias, expresó su alarma ante la posibilidad de que el caso sea cerrado administrativamente sin que exista una reparación integral.

En particular, señaló la intención de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) de dar por terminada la recomendación 66/2012 [1].

“Hacemos un llamado a su presidenta, a Rosario Piedra Ibarra, y a las autoridades federales: no permitan que la tragedia del Casino Royale sea reducida a un expediente administrativamente concluido”, demandó Pérez durante la conmemoración.

Un saldo penal insuficiente

La vocera calificó el sistema de justicia como lento y revictimizante.

Destacó la frustración de las familias ante la falta de resultados contundentes después de 15 años de espera.

“A 15 años tenemos como cuenta solamente, en los asuntos penales, a un sentenciado por estos hechos”, denunció Pérez.

La vocera subrayó la desproporción entre la magnitud de la tragedia y las sanciones judiciales.

Esta falta de respuestas claras ha obligado a los deudos a recurrir a la justicia federal mediante el amparo 128/2025 en Nuevo León, buscando evitar el cierre de las vías de reclamación y exigiendo una perspectiva de víctimas en todo el proceso.

Pérez detalló que la judicialización fue la última opción ante la ausencia de explicaciones completas.

La memoria frente al olvido

A pesar de los obstáculos legales y del doloroso fallecimiento de varios familiares que murieron esperando justicia para sus seres queridos, el mensaje de la ceremonia fue de resistencia.

Pérez enfatizó que el paso del tiempo no borrará el impacto de lo sucedido.

“Su ausencia permanece, su memoria convoca. La sociedad sí tiene memoria”, indicó Pérez tras la ceremonia religiosa, reafirmando que la exigencia de justicia seguirá viva mientras no se alcance una reparación real para los deudos.