
Para que una película me haya tenido pegado al asiento de una butaca de cine por más de dos horas sin pestañear y sin dormitar, significa que esa película o es muy pero muy entretenida o es muy pero muy buena.
Eso me pasó con “La Empleada”, (“The Housemaid’), 2025, la trama me atrapó de principio a fin y caí en cuenta lo larga que es justo cuando terminó.
Esta cinta, adaptación de la popular novela best-seller de Freida McFadden, es un paseo desquiciante por el sexo, la violencia, el abuso psicológico y la manipulación emocional. Pero también hay un claro espacio para el empoderamiento femenino.
“La Empleada” es de esas películas que no se compromete mucho en su historia más que entretener y eso el director Paul Feig y la guionista Rebecca Sonnenshine lo hicieron estupendo.
La narrativa de “La Empleada” es ágil, interesante, inteligente, muy bien llevada y mejor ejecutada.
El reparto es atractivo y con artistas del momento: Sydney Sweeney, Amanda Seyfried, Brandon Skelnar y Michele Morrone.
¿Qué más se le puede pedir a una película?
“La Empleada” teje su historia en Millie Calloway (Sydney Sweeney,) una hermosa y sensual chica que trae a cuestas un pasado misterioso.: Está en libertad condicional y sólo busca una oportunidad en la vida.
Su mira es trabajar en la mansión Winchester ya que es su última oportunidad de reivindicar su vida, sino, regresa a la cárcel.
Para lograr su objetivo, Millie se inventa un curriculum impresionante, destacando virtudes que no tiene y así se presenta ante Nina Winchester (Amanda Seyfried), ama y señora de la residencia.
La entrevista es todo un éxito, Nina queda impresionada con el curriculum y la dulzura de Millie y le da un puesto como empleada doméstica.
De inmediato Millie conoce a Andrew (Brandon Sklenar), el apuesto y seductor esposo de Nina y a la hija de ambos, la pequeña Cece, (Indiana Elle).
Ese mismo día Millie empieza lo que parece todo un cuento de hadas con final feliz.
Pero también ese mismo día, Millie y el resto de la familia, comenzando con Enzo, ( Michele Morrone ) el espeluznante jardinero, conocen el infierno mismo.
La fuerza y el poder de “La Empleada” radica en el factor sorpresa.
Desde la primera escena se desencadena una serie de sucesos tan alarmantes como desquiciantes.
Poco a poco el tono del filme va cobrando color, intención y provocación.
El desfile de escenas sexuales con desnudos generosos de Sydney Sweeney, y Brandon Skelnar lejos de ofender e incomodar son bien recibidos y útiles para ilustrar lo provocadora de la historia.
De hecho, la quimica entre Sweeney y Sklenar es excepcional, dos cuerpos en perfecta forma satisfacen sus instintos sexuales de una manera que convencen a propios y extraños.
Es inevitable ver a Brandon Skelnar y no remontarnos a
Alec Baldwin en sus años de juventud. El parecido es impresionante.
De hecho, hay escenas de Brandon Skelnar en las que es Alec Baldwin.
La perfección de Brandon Skelnar es la perfección de un hombre en todo su esplendor.
Sydney Sweeney es de una belleza pura, angelical y está genial desmembrando poco a poco su personaje, a cuenta gota, con una delicadeza que poco a poco va de lo ingenua a lo muy “perra”.
Vamos con Amanda Seyfried, ella tiene lo suyo, su rol es exagerado, irritante, escandaloso y logra su objetivo con su papel.
Las escenas entre ella y Sydney Sweeney son monumentales.
Como el arte de Michele Morrone es bajarse los pantalones, en “La Empleada” no sucedió en ninguna escena, así es que sus pocas apariciones en pantalla pasan de largo.
Reconozco que no esperaba nada de “La Empleada” y la verdad de la verdad, me dio mucho….¡y más!
Es un thriller erótico, sensual, sexual y con alto índice de morbosidad bien manejado.
“La Empleada” está en su semana de estreno y en una calificación de 5 al 10, esta película de la cual ya se anuncia una segunda y tercera secuela logra un 9.