
La nueva instalación pasará de 300 mil a 600 mil pruebas de agua anuales
Miguel Ángel Arritola
Fotos Cortesía Servicios de Agua y Drenaje
Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey anunció que fortalecerá la seguridad hídrica y el cumplimiento de las normativas sanitarias con la puesta en marcha de un nuevo laboratorio de calidad de aguas. Esta infraestructura permitirá al organismo incrementar significativamente su capacidad operativa, pasando de 300 mil a 600 mil pruebas anuales.
El nuevo complejo se ubicará en la Avenida de la Concordia, en el municipio de Apodaca, y contará con una superficie total de 12 mil 435 metros cuadrados.
El diseño contempla cerca de 4 mil metros cuadrados de construcción que albergarán 35 áreas de laboratorio, siete áreas administrativas, tres almacenes y zonas especializadas para el manejo de residuos y archivos, garantizando condiciones de operación más seguras y eficientes.
Eduardo Ortegón Williamson, director de Agua y Drenaje, destacó la relevancia de contar con tecnología de vanguardia para una metrópoli en constante crecimiento.
“Contar con un laboratorio es digno, con un lugar donde llevar a cabo los procesos científicos tan importantes que se llevan a cabo día a día en el laboratorio actual, no es cosa menor, es algo muy importante y por lo mismo qué mejor que lo hagan en unas instalaciones a la altura de lo que requiere una ciudad como el área metropolitana Monterrey y un estado como Nuevo León”, señaló el directivo.
Reconoce a personal altamente capacitado
Ortegón Williamson también aprovechó la oportunidad para reconocer el trabajo del personal altamente capacitado y, de manera particular, la trayectoria del químico Pablo Tamez Guerra, coordinador de Calidad del Agua, cuyo liderazgo ha posicionado al Laboratorio Central como un referente técnico a nivel nacional e internacional.
La expansión de la capacidad analítica no solo busca romper récords en el número de pruebas, sino fortalecer la toma de decisiones operativas, sanitarias y ambientales. Actualmente, el laboratorio es pieza clave para el monitoreo permanente del líquido que llega a los hogares, asegurando que el suministro cumpla estrictamente con la normatividad vigente.