
Por: Miguel Ángel Arritola
Fotos: Cortesía: Pepe Quintero
Y de repente, en un abrir y cerrar de ojos, el Centro Cultural Plaza Fátima se convirtió en un auténtico Studio 54 donde el glamour, las grandes luminarias y la música disco cobraron vida en una noche cualquiera de un “1978” imposible de olvidar.
Y quienes asistieron la noche del miércoles al estreno de “1978” no tuvieron reparo alguno en cantar y bailar a ritmo de “You Make Me Feel (Mighty Real)”, de Sylvester.
Tampoco pusieron objeción para caer en el embrujo musical de “Last Dance”, de Donna Summer y por supuesto, algunos derramaron alguna lágrima ante la melancolía de Gilbert O’Sullivan con su “Alone Again (Naturally)”.
Y es que estamos hablando de “1978”, donde la música, la moda y las grandes celebridades eran cómplices de un todo… ¡y de un nada!
Por eso, el estreno de la puesta en escena no pudo ser más exitoso, el público que llenó el recinto del Centro Cultural Plaza Fátima ovacionó de pie al talento artístico que comprende esta pieza.
Y es que el resultado no podía ser de otra manera cuando se tiene en la dirección a un experto en la materia como el maestro Sergio Esquivel.
Y desde luego que no podría ser de otra manera cuando en escena están Balbina Sada, Jorge Orduña y Ludivina Velarde, tres artistas de gran calibre.
Si a eso se le suma a Pepe Quintero, creador, director y productor de “1978”, el resultado no podía ser otro más que éxito total.
Sin duda, la puesta fue una época de excesos, de drogas, de sexo, de glamour, de vanidad y de interminables noches de música disco en ese legendario lugar llamado “Studio 54”, en NY.
Dos iconos de la cultura popular eran los amos y señores de las fiestas y pistas de bailes, dos personajes con exceso de poder, lujuria y amistad: Liza Minnelli y Halston.
La obra trata sobre la vida de éxitos y fracasos de estos dos personajes de la moda y del canto y actuación.
La puesta en escena, poco a poco recorre el telón para mostrar trozos de la vida de Minnelli, (Balbina Sada) y Halston, (Jorge Orduña), dos personajes que cargan con intensos traumas, intensos vicios, pero también intensas ganas de amar y ser amados.
Es una obra en la que se habla de aquella memorable noche de un 1964 donde Liza y su mamá, Judy Garland, cantan “Hello, Dolly!” y “Together, Wherever We Go” en el London Palladium, y de los comentarios mordaces que arrojó la prensa al decir que una era mejor que la otra.
Se habla del Óscar que Liza ganó en 1972 por su interpretación de Sally Bowles en “Cabaret”.
Se habla de sus triunfos, de sus soledades y de su actual vida postrada en una silla de ruedas.
Cierto, “1978” no sólo relata los excesos de sus protagonistas, también es un himno a esa amistad verdadera y eterna de ambos, en la que ni la muerte los ha logrado separar, todo esto, contado y aderezado con estupendas canciones de la época.
La puesta en escena es rica en vestuarios, canciones, números de bailes y, sobre todo, en esas justas y entrañables interpretaciones que brindan Balbina Sada, Jorge Orduña y Ludivina Velarde.
Balbina Sada logra un trabajo exquisito y brillante al ponerse en la piel de Liza Minnelli de una manera genuina y honesta, consiguiendo que el público le compre y ovacione su tan entrañable interpretación.
Su contraparte, Jorge Orduña, hace lo propio al ofrecer un Halston seductor, amoroso, cálido y entregado a un amor incondicional para su eterna amiga Liza Minnelli.
Punto y aparte es la aportación maravillosa que brinda Ludivina Velarde en su papel de Judy Garland, madre de Liza Minnelli.
Velarde regala uno de los momentos más emotivos de “1978” y cada minuto que estuvo en el escenario, los asistentes lo premiaron con prolongados aplausos.
Sin duda, la visión de Quintero en torno a la fotografía de esa época es un plus sobresaliente en “1978” porque si alguien sabe de música y elegancia, es él, Pepe Quintero.
La obra seguirá en cartelera en el Centro Cultural Plaza Fátima.